sábado, 26 de septiembre de 2026

LLUEVE Y LLUEVE SOBRE EL AGUAJE

Qué sonidos más exquisitos se conjugan al caer la lluvia sobre El Aguaje. Por Dios, qué hermoso es oír llover debajo de sus techos: concierto de mil sonidos que calibran el oído, ejercicio maratónico de la memoria, armonía gozosa y relajante, llueve y llueve. Con cadencia, con cierto compás, como la celebración de un ritual, como el humo incensario que besa las nubes, como hacer el amor. Con ritmo y cadencia, con pausas y arranques de estridencia. Las estridencias del viento, las de las pequeñas ráfagas de aire y agua sobre los muros, las ventanas; aunque en general llueve como un susurro: alegre, armonioso y casi a plomo. Pringan sus chispas las alas ennoblecidas de las aves que ahora mismo empollan. Sobre los matilisguates, los aguacatillos y nambimbos del Aguaje.

Las gotas de agua caen sobre el techo, resbalan sobre el lomo de las tejas, lamen sus junturas y se embeben. Luego en los canales corren como hilillos, se derraman a chorros y, al caer, suspendidas por el parpadeo, me deleito: veo cortinas translúcidas que envuelven los cinco flancos. Distinguen mis oídos el golpeteo de las chispas de agua sobre el techo, de los chorros que allá abajo restallan o chapalean entre los charcos, las rocas y el césped.

La lluvia es intermitente. Va y viene, amaina y acelera. Se vuelve llovizna e incluso brisa. Suena diferente al caer sobre las hojas. Canta la brisa sobre los árboles, como miles, millones de chasquidos diminutos. Las gotas gruesas, sin embargo, suenan sobre las hojas, como quien toca una aldaba. Como pequeños toques de nudillos leves sobre superficies huecas. El agua de las hojas también ha de recorrer la corpulencia entera de los árboles: surcan sus nervaduras, sus ramillas y ramas gruesas, el tallo, la corteza y luego… a correr, gotas diminutas convertidas en riachuelos, por entre la hierba y guijarros, por entre canales y rocas. No logro ver tras la oscuridad todo esto, pero lo imagino.

© Mi hermosa ciudad. Tuxtla Gutiérrez. 2007.

Mi piel se humecta con el aire húmedo que viene de los árboles del traspatio, del bosque del Zapotal en donde vive el zoológico, pero también de la montaña toda, de la mesa escarpada que se levanta al costado del Aguaje. Las decenas de pájaros huéspedes también lo agradecen, aunque a su modo. No sé si resuellan, pían o silban, pero es cierto que los escucho alborozados. Tal vez sueñan el bosque lluvioso y el rocío de otros tiempos. Se escuchan aquí y allá sus marcas, sus timbres identitarios, lo mismo que un par de grillos que con voces semejantes conversan —eso creo—, pues uno canta y otro responde. Aquel inventa una variación y éste improvisa un acorde.  

Supongo que, por razón de la lluvia, los perros se mantienen en vigilia, en perfecta calma. Sin embargo, apenas durante un lapso de silencio y algo de brisa, la Vesta, nuestra Rottweiller guardiana aúlla. Ha de ser por el silencio, por la oscuridad renegrida, aunque tal vez por algo que no logran captar mis oídos. Lo bueno… o malo —según cada quien vea—, es que le siguen en coro los perros de la ranchería entera, y hasta los chuchos de más allá del vecindario. Vuelve al cabo el silencio, vuelve mi azoro y aguzo la escucha. Es la agitación de la lluvia sobre la montaña. Caen de nuevo, gruesas gotas sobre el jardín.

No. No me lo imagino. Estoy frente al teclado de mi vieja Macintosh, sobre este escritorio enorme, aunque ahora me distraigo. Quién sabe de dónde han salido, pero dos pequeñas mariposas, palomillas, danzan sobre mi cabeza, alrededor de la bombilla. Como si quisieran penetrar su luz, llegar al calor, a la esencia, al origen del destello. Luego, al fin se cansan —pienso—, aunque tal vez sea más factible la hipótesis del fastidio.

Llueve y llueve entonces, y no me canso en decir que no hay otro lugar más entrañable y placentero que éste, el Aguaje del Zapotal, al pie de la mesa de Copoya, para ver la obscuridad, cerrar los ojos, escuchar la lluvia, y luego de eso… beberme este chocolate crema y confortarme en la inspiración de Eric Satie. Vale la pena su After the Rain. Se los garantizo.

 

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lunes, 14 de septiembre de 2026

EL TORZAL DE LA NIÑA AGUSTINA

Para los compas de la ACECH, aunque en especial a Sofía

Se cuenta desde hace tiempo y hasta la fecha, que antiguamente en la ciudad de Tonalá, hubo un linaje afamado y próspero de apellido Quirino. Que a diferencia de otras familias, ellos no se dedicaron a ranchos y a crianza de ganado, sino al comercio de largas distancias, entre las ciudades de Guatemala y México. Eran arrieros y en consecuencia transportaban cacao, añil, vainilla, granos y sal. También pedidos y encargos, el correo del gobierno y de la iglesia, e incluso objetos de mayor valor. Para ello usaban cabalgaduras; recuas y patachos de asnos y mulas.

sábado, 12 de septiembre de 2026

CARRETERA TRANSVERSAL, PRIORIDAD DE CHIAPAS

Para el compa Zúñiga y amigos cuxtepequenses.

Los caminos y carreteras son para la economía y la integración de naciones y territorios, lo que la irrigación sanguínea para la naturaleza y función de los seres vivos. De ahí que, desde las civilizaciones antiguas, el mundo clásico y los imperios de la historia, las vías de comunicación hayan sido fundamentales. Igual en China y Mongolia que para los imperios romano y otomano y la Mesoamérica náhuatl.

martes, 8 de septiembre de 2026

¡AH SABINAL DEMONIO!

Al médico y maestro don Fernán Pavía.

Lunes de desastre en Tuxtla y Berriozábal. Entre obscuro y claro, todo sereno. Son las seis de la mañana y llueve a cantaros entre el barrio de San Roque y El Zapotal. Así había estado toda la noche y los dos días anteriores con sus mañanas y tardes, intermitente. Llueve y llueve como un diluvio y, sin embargo, confiados todos como en día de vísperas. Los obreros y comerciantes, los trabajadores y colegialas, niños, muchachos y maestros, todos se despiden en la puerta de sus casas cuando dan las siete. Todos van a la rutina del nuevo día, a pesar de la llovizna persistente. Nadie se alarma ante el claroscuro de las nubes negras.

lunes, 7 de septiembre de 2026

DE NEURONAS Y FRAILESCAS

Metafóricamente es verdad, “basta una neurona para pensar”, tal como anuncia desde lejos ésta, nuestra publicación bonita. Revista que intenta capturar primero y llenar después nuestros sentidos. Llenar nuestros ojos y oídos, llenar nuestra sensibilidad con lo que somos. Con nuestras costumbres, creencias y mitos. Con nuestras prácticas culturales. Con nuestra habla particular, geografía, historia, y artes populares. Con nuestro Chiapas. Con nuestra identidad sociocultural.

lunes, 31 de agosto de 2026

DE ALCOHOLES, AGUARDIENTES Y CANTINAS

No hay, no ha habido ni habrá nunca, cultura o civilización alguna, que no registre o no haya registrado, deliberada o inconscientemente, entre sus invenciones o reinvenciones, uno o varios elixires alcohólicos, siempre asociados al placer, la fruición y el deleite. Esto fue así desde los albores de la humanidad, desde la mañana en que nos percibimos diferentes a los cerdosos, melenudos y emplumados compañeros nuestros. Cuando creamos la necesidad de no sentirnos solos. Abandonados, íngrimos en la amplitud del universo.

sábado, 29 de agosto de 2026

CUCHUNUC, PITO Y CHAPAYA

 Pensando en Roberto Ramos Maza.

El trópico o zona intertropical es la franja terrestre ubicada entre las dos líneas imaginarias horizontales del globo terráqueo: el trópico de Cáncer, correspondiente al hemisferio norte y el trópico de Capricornio, ubicado en el hemisferio sur. A esta franja corresponde la zona media de América, la mayor parte de África, el sur de India y de la antigua Indochina, toda Oceanía y la zona norte de Australia. Y éste, nuestro terruño, el estado de Chiapas, se encuentra ahí precisamente, junto con casi todo México, salvo el Norte, y toda Centroamérica. Si bien estas áreas no se encuentran ubicadas en el centro del trópico como algunos creen, sino en la parte de arriba, zona norte o septentrional del trópico.

sábado, 22 de agosto de 2026

MITOS Y LEYENDAS LACANDONAS II

Cuando eso suceda Hachäkyum dará una orden a su yerno, Akinchob, [Señor] del Maíz, para que reúna a todos los hombres y a todos los animales y los encierre en un barco. Todas las criaturas, incluso las serpientes. Akinchob guardará las semillas de todos los árboles en su casa y después vendrá el [Señor] del Viento y echará abajo todos los árboles. Después lloverá y las lluvias lo cubrirán todo.

lunes, 17 de agosto de 2026

DOS LEYENDAS DEL SEÑOR DE LAS MISERICORDIAS

Apenas regreso de Los Cuxtepeques, tras una especie de blitzkrieg. Atravieso el valle del río Grande, me acerco al lago de la Angostura, y en cuanto llego a nuestra “capital del mundo, sucursal del cielo”, apenas si digo buenas tardes a quienes encuentro en casa de mi madre. Visito al Señor de las Misericordias, por un encargo de la tía Milita Coutiño Espinosa, y por la tarde, casi de noche, ya converso a medias con el maestro Saraín Sánchez Gutiérrez, el agricultor, intérprete y compositor más acreditado del rumbo, hoy sin embargo, privado de sus tímpanos. Todos esperamos sólo sea temporal.

sábado, 15 de agosto de 2026

CIRCOS, ENCANTO Y MAGIA

Durante mi niñez, al pueblo nunca llegaron circos que anunciaran su presencia con desfiles de bailarinas, acróbatas, payasos y “fieras”, como hacen en las ciudades medianas y grandes. Casi de la noche a la mañana levantaban sus dos o cuatro mástiles, sus toldos de fantasía, y la inmensa y redonda mampara, pues no llegaban a carpas. Coronaban los postes con bocinas y banderas multicolores, echaban a andar su planta de luz, prendían los foquitos como cucayos y comenzaba la fiesta.