A José Luis Castro, cronista de Tuxtla.
Ayer domingo, tras varios meses de no bajar al Centro, nos animamos a visitarlo. Creíamos que con tanta alharaca gubernamental, cuando menos el primer cuadro de la ciudad estaría, si no impecable, digno de verse. Que podríamos estacionarnos. Que nos darían ganas de estar. Que podríamos caminar en paz y que, chance hasta un helado de zarzamora se derretiría con nosotros. Pero ¡Oh equivocación! ¡Infantil ingenuidad! Traspusimos el Libramiento Sur y tan sólo observamos, como nunca, una ciudad sucia y descuidada.