Pensando en Sophie Pincemin
Recién hace algunos días, de viaje a la ciudad de México, en alguna de las librerías de viejo de la calle de Donceles (entre la estación Allende, la antigua Cámara de Diputados, la plaza de Santo Domingo y la Catedral Metropolitana) creí haberme encontrado una joya. Un texto sobre los lacandones de Georgette Soustelle, perdido entre las páginas de la revista Guatemala Indígena. Debía comprar, naturalmente, sólo el número en el que se encuentra, pero no. La librera, una joven esbelta de cabellos rubios, lentes apenas perceptibles y labios nacarados, me conminó a llevar los tres volúmenes, aunque el de nuestro interés era el número uno.