martes, 3 de febrero de 2026

CHIAPAS. RACISISMO Y DISCRIMINACIÓN

Supe por primera vez de la existencia de los vocablos racismo y xenofobia, a finales de la década de los 70 del siglo pasado, cuando me fui a San Cristóbal a estudiar la Licenciatura en Sociología, a la Escuela de Ciencias Sociales. Aunque a mayor precisión, lo que aprendí fue los conceptos asociados a tales palabras; su contenido, su significado, su historia. Ahí comprendí que yo, al igual que todos mis compañeros, muchachas y varones, todos originarios de cualquier parte de Chiapas, habíamos sido educados en el machismo y el paternalismo de nuestras familias. Para el prejuicio, la intolerancia y la discriminación. Para sacar provecho de las diferencias, e incluso para discriminar al prójimo.

© En festival de máscaras, disfrazado de negro.
Corzo, Cesár. c2011

Quienes formamos parte de las tres primeras promociones de economía, antropología y sociología, en esa escuela hoy convertida Facultad, todos creíamos que los indios o “indígenas”, los pobres y jodidos, los analfabetas e “ignorantes”, todos ellos eran los “otros”, “aquellos”, los diferentes, los de otra calidad. Y entre ellos ―aunque en un nivel superior― se encontraban los gringos, los “húngaros”, los “evangelistas”, los güeros, los turistas extranjeros, los gabachos.

Nosotros por el contrario, éramos los chingones, los de la tierra, los mestizos, los “lavaditos”, los bien nacidos.

Supe que la discriminación social es la acción y efecto de discriminar a quienes no son mayores, menores, mejores o peores, sino tan sólo diferentes. Acción por la cual se da trato de inferioridad a algunas personas o a colectividades, por motivos raciales, religiosos, políticos, lingüísticos, sexuales, etcétera. Y que, tal concepto ayudaría a comprender el de “racismo”, es decir, la exacerbación del sentido de pertenencia de la identidad racial de un grupo étnico, sobre otro. Especialmente cuando conviven dos o más grupos diferenciados en el mismo espacio. Idea que en su extremo puede constituir (e históricamente ha constituido) una doctrina u orientación política encaminada a la intolerancia, e incluso a la persecución de un grupo étnico al que se estigmatiza como inferior.

Eran, es verdad, conceptos en aquel momento intrincados, dolorosos, difíciles de asimilar anímica y conceptualmente, aunque también medianamente comprensibles si se les confrontaba intelectual, creativa y críticamente con la realidad cotidiana de la propia San Cristóbal, por ejemplo. O de cualquier ciudad chiapaneca, en especial las norteñas Salto de Agua, Palenque, Yajalón y Chilón, o las alteñas Ocosingo, Altamirano, Sxbal, Teopisca y Comitán, aunque también Comalapa, Motozintla y Tapachula.

Bien recuerdo por esos años, la abusivez de las “atajadoras”, quienes arrebataban sus productos a los indios, tirándoles a cambio, monedas por el suelo. Vi con estos ojos, los míos, camiones fletados por “enganchadores”, cargados de indios, quienes por cualquier paga, eran acarreados como el ganado, al trabajo duro de los ingenios Pujiltic y Huixtla, o a los emporios cafetaleros del Soconusco y el interior de la Sierra Madre. Recuerdo la escena de la servidumbre de una casa ladina sancristobalense. Cuatro tseltales, mamá, hija y dos sobrinos. Vivían en el cobertizo o galera del traspatio, no recibían salario sino sólo un “gasto” dominical, reciclaban la ropa vieja y usada de la familia, eran obligados a asistir a misa los domingos, comían en el suelo y junto al fogón de la cocina. Y a cambio, los tres muchachos iban por la tarde a la “nocturna”, una escuela primaria vespertina.

Veinte años atrás sin embargo, la vida de los indios en estas ciudades era más infame aún; cruel, despiadada, atrabiliaria. En Sancris por ejemplo, al encontrarse ladinos e indios caminando sobre la misma acera, los primeros, con improperios, hacían que los segundos bajaran a la calle. Cuenta Susana Francis, en su obra Habla y literatura popular de la antigua capital chiapaneca, que a finales de los años cincuenta, “no obstante ser el sostén de la vida sancristobalense, los indios [eran] despreciados y tenidos en poco. Ningún coleto permi[tía] ser visto usando los mismos objetos que los indígenas, y les causa[ba] risa mirar que los fuereños lo hac[ían]”.

Lo mismo o algo parecido empero, se observa ahora mismo en Europa, España y Alemania por ejemplo. Cuando los blancos originarios o residentes, se encuentran sobre la misma banqueta con inmigrantes morenos, latinos y en especial negros, ellos o ellas, dan media vuelta, fingen ver los escaparates y vitrinas, entran al negocio próximo, o hacen como que la virgen les habla. ¡Sudakas no! pintan en sus paredes, y escribo esto sin animo de recordar la discriminación racial, la exclusión sociocultural típica de los norteamericanos, imperante hasta a finales de los años sesenta, ni la segregación racial expresada por los gethos y el apartheid sudafricano, erradicados apenas a finales de los ochenta.

Mal de muchos… consuelo de tontos, reza el refrán bien conocido. Sin embargo, es justo matizar. Esta lacra no es exclusivamente propia de Chiapas y de Centroamérica, Bolivia y Perú, Estados Unidos y Europa. Todas las sociedades enfrentadas al proceso que va de la diversidad sociocultural y la interculturalidad, hacia el respeto y fomento de las diferencias, pasan por esto. E incluso recaen en ello por circunstancias históricas. Mucho ha avanzado Chiapas en la superación de estas perversiones desde los años 50. Mucho más entre los 60 y 70 (dadas las aportaciones de la iglesia católica y el gobierno federal a traves del INI), y algo más aún, a partir del trabajo de las organizaciones campesinas, indígenas y no gubernamentales, labor bien expresada en el ¡Ya basta! de los pueblos indios liderados por el EZLN, desde la década de los 90 y hasta la fecha.

No obstante… mucho hay por hacer, sobre todo desde el gobierno, las oficinas estatales, regionales, municipales; particularmente en el campo de la educación. La mayor parte de las conductas evidentemente racistas y discriminatorias, han desaparecido, es cierto. Sin embargo, algunas se mantienen solapadas, al igual que nuestras actitudes corporales, gestuales y anímicas asociadas al fenómeno.

Subsisten problemas para revertir socialmente la discriminación. Persisten nuestras expresiones linguísticas relacionadas. Nos referimos al léxico y al habla popular de Chiapas. El que conserva y transmite aún, realidades subjetivas arraigadas. Locuciones y enunciados que expresan nuestros atavismos más profundos; nuestros prejuicios ideológicos. 

Y es en tal sentido, que una vasta compilación hoy mismo en proceso, sobre el habla popular de Chiapas, confirma lo expresado hasta aquí. Ella se emprende desde hace tiempo. Compila, sintetiza y ordena vocablos particulares, frases hechas, refranes y expresiones paremiológicas. En síntesis: rastrea, colecta y registra los giros lingüísticos propios del habla popular de Chiapas. Entre otras razones y objetivos, para descubrir y ofrecer evidencias de la calidad, profusión y calado del fenómeno imperante. Racismo y discriminación que expresamos muy a nuestro pesar, al menos ideológica y lingüísticamente. Bien hay que admitir sin embargo, que aunque los indicadores y datos duros, los reales, evidentes, cuantificables ―los datos asociados a la conducta de los individuos―, varía o cambia progresiva o radicalmente, siempre es la expresión lingüística de los fenómenos sociales que se intentan modificar, la que se mantiene viva por mucho más tiempo.

Procedemos pues, sin ton ni son, es decir, sin ningún asomo de sistematización y análisis, a la enunciación provisional, de estas nuestras expresiones lingüísticas vivas, usuales, contemporáneas; vinculadas al fenómeno de la discriminación y el racismo, tomadas todas de la compilación a la que se ha hecho referencia.

1. El muco a señas y el indio a palos. 1a. El indio a señas y el muco a palos. 1b. El vivo a señas y el tonto a palos. 2. ¡Ahí lo vieras, esa india! 3. Ser [alguien] un alzado. 4. ¡Boba la indiada! 5. ¡Boba la india! 5a. ¡Boba la india! Nada le gusta, todo le puede, fiero su modo. 6. ¡Ve, este alzado! 7. ¡Boba esta india! 7a. ¡Boba esta india! ¡Retrechera y alzada! 8. Parecer [alguien] una muñeca coleta. 9. ¡Ah Chihuahua! ¡Cuánto apache! 9a. ¡Ay Chihuahua, cuánto apache! 9b. ¡Ah Chihuahua! ¡Cuánto apache! Con pantalón y huarache. 9c. ¡Ay Chihuahua! ¡Cuánto apache! Con pantalón y huarache. 10. Pinche pueblo… hasta los santos son jiotes.

11. ¡La carne de burro no es transparente! 11a. ¡La carne de indio no es transparente! 12. Hmmm vos. Ya parecés de Chiapa. 12a. Hmmm vos. Ya parecés de Chiapa: fiero tu modo, nada te gusta, todo te puede. 12b. Hmmm vos. Ya parecés de Chiapa: fiero tu modo, nada te gusta, todo te puede. ¡Sólo brava estás contenta! 13. ¡Ah indio jijo’e la gran puta! 13a. ¡Ajajay indio hiju’e la gran puta! 14. Ser [alguien] medio chamulón. 15. Tener [alguien] trote de chamula. 15a. Tener [alguien] trote de indio. 16. Hasta entre los perros existen razas. 16a. Hasta entre los chuchos existen razas. 17. No hay negro guapo ni tamarindo dulce. 18. Ser [alguien] un renegrido. 19. Salir [alguien] lavadito. 20. Ser [alguien] una sombra en la oscuridad.

21. ¡Este cara de indio! 21a. ¡Este cara de indio!… entre más preparado más pendejo. 22. Ser [alguien] cara de indio. 23. ¡Qué sabe el indio de cosa buena! 24. ¡No seás indio! 24a. ¡No seas indio! 24b. ¡No seás chamula! 24c. ¡No seas chamula! 25. Ser [alguien] huarache de indio. 25a. Ser [algo] huarache de indio. 26. ¡Mirá este indio! 27. Ser [alguien] la muy india. 28. No cualquier indio tiene pecas. 29. ¡Total, es pa’indio! 29a. ¡Total, que es pa’indio! 30. Parecer [alguien] caserito.

 

31. Hacete a un lado, lacandón. 32. Ser [alguien] tronco de amarra-burro. 33. Ser [alguien] cerote-asoleado. 34. Ser [una bebé], carne pa’los perros. 35. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. 35a. Aunque’l indio se vista de seda, indio se queda. 35b. Aunque se vista de seda el indio, indio se queda. 35c. Aunque se vista de seda la india, india se queda. 35d. Aunque se vista de seda, la que es mona, mona se queda. 36. Pinche negro… mi compañero. 37. Negro… ni grande ni pequeño. 38. Indio comido, puesto el camino. 39. Los negros son como el racismo: no deberían existir. 39a. Los negros son como el racismo: no deberían de existir. 40. Parecer [alguien] tapón de alberca.

41. Saber qué pata puso ese huevo. 42. Ser [alguna reunión] una cena de negros. 43. Aparte chivo y aparte carnero. 44. Ser [alguien] medio-gente. 45. Indio y figura, hasta la sepultura. 46. Indio y zanate, manda la ley que se mate. 47. El libro y el camino hacen al indio, ladino. 48. ¿Sabes por qué los negritos tienen grandes los huecos de la nariz? Porque de ahí los colgaron cuando los pintaron. 49. No seás chamula. Vení a saludar. 49a. No seas chamula. Ven a saludar. 50. ¡No seás chamula! 50a. ¡No seás casero!

51. ¡Chamula el indio! 51a. ¡Indio el chamula! 52. ¡Jo jo! Y ahora ya resultó rebelde. ¡Chamula el indio! 53. ¡Pinche chamula igualado! 54. Pinche terco, ya parecés chamula. 55. ¡Cómo sos de chamula, vos! 55a. ¡Cómo serás chamula! 55b. ¡Cómo serás de chamula! 56. ¡Ya parecés chamula! 57. ¡Quitate de aquí, chamula! 58. Miralo vos, ahí viene la chamulada. 59. La risa de los negros es blanca. 60. Los negros no pueden lucir sus lunares.

61. Más vale indio muerto que indio vivo. 62. No hay mejor indio que el indio muerto. 62a. El mejor indio es el indio muerto. 63. Más vale indio vivo que indio muerto. 64. No hay negro que no sea mono ni mono que no sea negro. 65. Al mestizo, el diablo lo hizo. Al indito, el Dios bendito. 66. Indio que fuma puro, ladrón seguro. 67. Indio con puro, ateo seguro. 68. ¡Bobo el indio! 69. No hay indio que haga dos cosas buenas. 70. Alabar al indio es engrandecerlo. 70a. Alabar a los indios es engrandecerlos. 70b. Alabar a los brutos es engrandecerlos.

71. Hay indios que porque son, se enojan. 72. No hay que darle la razón al indio. 73. No hay que darle la razón al indio, aunque la tenga. 74. No hay peor indio que el indio ladino. 75. El que es indio nunca puede ser ladino. 76. Todos los indios se parecen… 77. Por los indios, aunque mal paguen. 78. Subírsele [a alguien] lo indio. 79. Indio que mucho te ofrece, ¡Indio que nada merece! 80. Estar [algo] como verdolaga en huerta de indio. 81. Indio educado ¡Diablo! 81a. Indio educado, diablo colorado.

82. Donde el león se orina ni el indio se para. 82a. Onde el león se orina ni el indio se para. 83. Cuando el indio encanece, el ladino desparece. 83a. Cuando el indio encanece, el ladino desaparece. 83b. Cuando el indio encanece, el ladino ya no aparece. 84. Al indio no le salen canas. 84a. A los indios no les sale canas. 85. No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre. 85a. No tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre. 85b. No tiene la culpa el indio… 85c. No tiene la culpa el indio, sino quien lo pone a la mesa. 86. La culpa no la tiene el indio, sino el que lo hace compadre. 86a. La culpa no la tiene el indio, sino quien lo hace compadre. 86b. La culpa no la tiene el indio… 86c. La culpa no la tiene el indio, sino quien lo pone a la mesa. 86d. No es culpa del indio, sino de quien lo hace compadre. 86e. La culpa no es del indio, sino de quien lo hace compadre. 86f. No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace gerente.

87. No tiene la culpa el chino, sino quien lo hace compadre. 88. Indio que no se venga no es indio. 88a. No es indio el que no se venga. 88b. No hay chamula que no se desquite. 89. Naturales son los indios, no la gente de razón. 89a. Naturales son los indios… 90. Cuando comas indio quítale los huaraches. 90a. Cuando comas indio, quítale el huarache. 90b. Cuando comas indio, quítale los caites. 90c. Cuando comas chamula, quítale el caite. 90d. Cuando comás chamula, quitale el caite. 90e. Cuando comas zopilote, quítale las plumas. 90f. Cuando comas zope, quítale las patas. 90g. Cuando comas sapo, quítale la cola.

91. Bien lo decía Hernán Cortés: “pobres indios”. 92. Con la indiada no se puede. 92a. No se puede con la indiada. 92b. No se puede con esta indiada. 92c. Como dijo Hernán Cortés: “no se puede con esta indiada”. 92d. Como dijo Hernán Cortés: “no se puede con la indiada”. 93. No se puede hablar con la indiada. 93a. No se puede hablar con esta indiada. 94. No te fíes de indio barbudo,/ de español lampiño,/ de mujer que habla como’mbre,/ ni de hombre con voz de niño. 95. Si quieres cuidar tu raza, a la india con el indio casa. 96. Salírsele [a alguien] lo indio. 97. ¡La cara es que no te ayuda! 98. Muerto el perro se acabó la rabia. 99. Ay. ¡Pobres lo caseritos! 100. Sereno… moreno.


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