En memoria de don Raúl Coutiño Ristori
Hace tiempo que no menciono a La Concordia en estos textos. Será porque la memoria se resiste a reblandecer recuerdos lejanos, cuando aún sus portadores se empeñan en concretar proyectos y ambiciones, transitar caminos nuevos, desconocidos, inventar experiencias novedosas. O quizá se deba a la carencia de interlocutores calificados, o a la inexistencia de movimientos vinculados a verdaderas iniciativas culturales, o a la ausencia de autoridades municipales capaces, comprensivas, dispuestas a escuchar e impulsar las ideas de otros… No sé. Lo cierto es que hoy debo dejar el trabajo, las clases, la academia. Para pensar, reflexionar sobre mi pueblo lindo, mi Concordia querida, Los Cuxtepeques. Eso dice el compa Pedro Ramírez Álvarez y voy a tomarle la palabra.


