LUNA ILUMINADA Para mi Blanqui negra

Tus cabellos echados al cielo, eran agitados por la brisa. Tus senos descubiertos, claramente mostraron el pequeño haz de los pezones, pero muy pronto tus brazos bañados de plata se cruzaron sobre el pecho y uno de tus dedos índices rozó seguramente tus labios encendidos. Desde el agua que cubría mis tobillos no pude distinguir más. Una niebla mortecina se impuso entre nosotros. Tú estabas en la playa, más arriba, cuando la pleamar se aleja.
Y no reconocí tus ojos, tu mirada apacible, ni el nácar de tu frente iluminada. Tampoco el lunar de tu vientre, confidente de tus sueños. Pero eras tú. Ni duda me cabe. En octubre las mujeres cándidas, las de la perdición de los hombres —las de nuestras fantasías— no se atreven a desafiar a la luna, ni al mar espejo, ni a las arenas exaltadas. No era ninguna imaginación. No estaba enfermo.
SU SIEMPRE AUGUSTO

Si mujer. Me has hecho recordar aquella corta estancia ahí, en uno de los hoteles de la cadena IbisHotel. El cuarto que habité así, en todo sentido, en el octavo piso, desde el cual observamos cada tarde, aquel inmenso estacionamiento de buses, trocas y tráilers barajustados.
Al fondo, desde la derecha, y hasta la mitad de mis ojos, corrían las doce o catorce vías del tren que desde las periferias de Francia confluyen en la estación de Boulogne. Hacia la izquierda, como desde El Aguaje al centro de Tuxtla, efectivamente, divisaba la majestuosa aguja del Eiffel, por esos días, y de noche, iluminada con destellos luminiscentes blancos, tan blancos como el azul que imaginamos cuando el hielo transparenta su frialdad extrema. Y hacia el extremo izquierdo de mis ojos: the wall, la pared sofocante e inmensa de un edificio antiguo, recién despojado de sus vecinos, cubierto por un graffiti igual de inmenso, desde el cual brotaban como desde el fondo de la tierra, manos sarmentosas, víboras y rostros exaltados. Veían hacia el sol, oro, diamante y sangre, corazón de algún imperio.
Esto recuerdo: el ulular de las sirenas de la Rue Saint Simon, el pitido incesante, lejano, de los trenes del sur de Francia, sobre todo a media noche, y el buen jazz que ahí encontré, por las mañanas, sintonizando las radios del Ayuntamiento, La Sorbona y el Ministerio de Cultura. Música de todo el mundo sí, pero en especial aquella que nos identificó siempre. Siempre durante aquel nuestro infierno de gloria. Jazz, repito, pero blues también, bossa nova y tango, y algo del genial Eric Satie, el desconocido, el borracho, el de los acordes de miel y susurros para nuestros oídos. Bien por Ud. niña aseñorada. Bien por haberlo descubierto. Su siempre Augusto.
MINICUENTO DE JAGUARES

LUCIÉRNAGAS

—Bueno… para resolver el problema es necesario crear otra luz como el sol. Hay que asustar a los enemigos.
—Si atrapamos un rayo de sol sería suficiente —dijo la mantis.
Viendo las propuestas, buscaron la forma de traer un rayo de luz, aunque… la propia Monarca lo vio imposible. La oruga caminaba oscura sobre la ramita de un árbol. Se sentía triste. Su idea no había sido atendida, pero de pronto escuchó voces de auxilio. La oruga se espantó y aunque preguntó quiénes eran, se le notaba su carita triste y lloraba. Una de ellas dijo llamarse Ernaga y la otra Lucy. La oruga les ayudó; estaban atascadas en el agujero de un tronco. Preguntaron por qué lloraba, y ella les platicó.
Entonces Lucy ofreció ayuda, pero dijo que debían vivir en el reino si lograban atrapar la luz. La Monarca aceptó las propuestas de Ernaga y Lucy, y estando en el reino… se sorprendieron todos los insectos. En el momento en que ordenó la mariposa Monarca que hicieran lo prometido, Ernaga sacó una piedra, la hizo polvo y con él cubrió su cuerpo y el de su hermana. Y desde entonces brillaron como lámparas frescas y se quedaron sorprendidos y la reina agradecida.
Cuando los depredadores llegaron, vieron las luces; se asustaron y no volvieron más. Fue entonces cuando la reina dijo que debían combinar los nombres para que se llamaran así. Y por eso ahora se les llama luciérnagas.
8 comentarios:
Pequeños relatos, pero grandes historias.
Los chiapanecos deberíamos conocer mas sobre estos relatos.
El minicuento de jaguares, hace que uno se identifique ya que hay ocasiones en las uno puede estar enojado y comete o dice cosas sin saber que podemos herir a otras personas, uno se da cuenta de eso cuando analizamos bien la situación o cuando alguien nos llega a hacer lo mismo.
francisca.mejia07@unach.mx
Me gustó bastante el mini cuento del jaguar, ya que es algo muy curioso como un animal tan grande y fuerte puede ser a veces tan inocente en pensar que el del espejo era él.
Pero mas allá de lo evidente del texto, yo lo reflejo en nuestra vida diaria o con nosotros los humanos, mi punto de vista es que muchas veces las personas son tan agresivas, groseras y explosivas, por equis razón o problemática, sin embargo, siempre nos toparemos con personas semejantes o casi iguales a nosotros y es ahí donde debemos trabajar en nuestros problemas.
Yo había comentado que el minicuento de jaguares me agradó mucho, porque deja un mensaje sobre que la mayoría de las personas cuando estamos enojados hacemos o decimos comentarios sin pensar si podemos lastimar a otras personas, nos llegamos a dar cuenta cuando alguien nos hace lo mismo y es ahí donde reflexionamos.
Buenas tardes profesor, Cruz Coutino, la seccion de microrrelatos me parecio muy interesante, me gustaría ver mas de estos relatos en el futuro. El escrito que más me impacto y se gano mi admiración fue el del jaguar, siendo el relato más corto pero el que mejor atrapo mi atención, la inteligencia de la persona que huía de mostrarle su propio reflejo al animal para ahuyentarlo, quizás era la única forma de escapar de una bestia así, que no tiene porque temerle a ningún otro ser más que a un igual.
Son breves pero muy buenos textos.
Es un relato, muy bonito, me pareció algo demasiado tierno, siempre en algún momento todos necesitamos de todos, y es un ejemplo muy claro, me gustan mucho estos relatos porque te hacen reflexionar bastante
Mejía Pérez Francisca Harumi
francisca.mejia07@unach.mx
17 de enero 2022
Verdaderamente interesante
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