En tal sentido, la que corresponde a septiembre de 2013 (vol. 94, núm. 9), puesta en mis manos por verdadero azar, presenta un artículo pequeño sobre la experiencia y las capacidades tecnológicas desplegadas por la gran civilización china. Ello a principios del siglo XV, cuando aún no existe en el mundo occidental, la noción de América y mucho menos la de la redondez terrena. A propósito del desarrollo de la extraordinaria empresa naval china, exploradora del anchuroso mundo, mucho antes del famoso y desde hace algún tiempo desmentido, “descubrimiento” de América por Europa.
Cabe precisar que ambas gacetas son organos de divulgación y rumbo de la Congregación Cristiana de los Testigo*s de Jehová (Watch Tower Bible and Tract Society con sede en Pennsylvania, USA) desde hace 95 años, tanto en México como en Centroamérica. Hermandad, iglesia o variación de la religión católica. De ello se deriva que DESPERTAD sea una publicación religiosa, de divulgación cristiana, aunque... el número referido es sorprendentemente provechoso para quienes nos declaramos agnósticos, librepensadores, e incluso ateos. He ahí la prueba de mi aseveración inicial: la letra impresa, al igual que la palabra, ambas contienen los significados del universo conocido, todo el conocimiento y todas las esencias del mundo, incluyendo las verdades de nuestro propio ser.
| © MxShanghai19. Cruz Coutiño, Antonio. 2013. |
Tan sólo compatible, si bien varios siglos después, con las flotas que surcan los mares durante las dos grandes conflagraciones del mundo.
Este texto y el de Los Viajes de Marco Polo (México: John W. Clute S. A., Serie Clásicos Inmortales. 340 páginas. 1967), fueron los que leímos en familia, mucho antes de emprender nuestro viaje a China (por Shanghai, Beigin, Muralla China, Dalong, Guangdong, Pingyao, Shanshua, Xian y el Tíbet) hace algo más de un año. En ellos ratificamos la grandeza, la originalidad y las proezas de la civilización china. La única que tras más o menos 5,000 años, hoy perdura sin discontinuidad ninguna. La única que por azares del destino ha aquilatado permanentemente el legado de cada uno de sus componentes societales y geográficos, fases e intermitencias de su desarrollo, y en general su vasta creatividad, ingenio e imponente historia.
Reconozcamos ya, que desde mediados de este año (2014), diversos organismos internacionales identifican a China como el primer país importador y exportador del mundo, el cuarto por cuanto a su Producto Interno Bruto. Han de faltar apenas 20 años para que se convierta en la primera potencia económica mundial. Nada extraño si consideramos su persistente innovación fundacional y su gigantismo… Uno de los más extensos, el más poblado, el mejor provisto de recursos naturales y de infraestructuras monumentales que vienen de antaño (como la Gran Muralla, el Gran Canal y la Ciudad Prohibida), su invención del papel, la tinta y la seda, la brújula, la pólvora y la impresión, los barriletes, las piñatas y etcéteras.
En fin, China es el primer país que aprovecha el carbón mineral y la energía de los ríos a gran escala, e inventa el papel moneda. Es la nación de las varias ciudades contemporáneas más grandes del orbe; la de las más grandes estaciones ferroviarias, trenes suburbanos y aeropuertos y… con ello basta.
Se deduce del artículo aludido entonces, que entre 1405 y 1433, la flota Ming, capitaneada por Zhen He, realiza siete legendarias expediciones. Es probable que Zheng He haya dirigido más de 200 naves, entre ellas buques de guerra, buques-cisterna y barcos para transportar provisiones y caballos. La tripulación habría ascendido a más de 27,000 miembros: marineros, funcionarios, soldados, comerciantes, personal de mantenimiento, etcétera. Tres de sus subalternos escriben relatos independientes que aportan información valiosa sobre sus travesías. Pero… ¿Cuál es el tamaño de la Flota del Tesoro?
De acuerdo con los archivos de la Dinastía Ming, los barcos de la marina son enormes: miden 136 metros (447 pies) de largo y 56 metros (283 pies) de ancho, cuando el más grande de los buques de Cristóbal Colón apenas llega a los 29.60 por 7.96 metros.
Dos inscripciones plasmadas por el gran Zhen He, tomadas del texto de Gavin Menzies, son elocuentes. La de Chiang-Su reza lo siguiente: “Desde el tiempo en que nosotros, Cheng Ho [Zheng He] y mis compañeros, al inicio del período de Yung Lo [o Yongle, 1403], recibimos la imperial comisión como enviados a los bárbaros. Hasta ahora han tenido lugar siete viajes. En cada ocasión hemos mandado varias decenas de miles de soldados del gobierno, y más de un centenar de barcos de altamar. Empezando desde T’ai Ts’ang y siguiendo el mar, pasando por los países de Chang-Ch’eng [Champa], Hsien-Lo [Siam], Kua-Wa [Java], K’o Chih [Cochin] y Ku-Li [Calicut], hemos llegado a Hu-Lu-Mo-Ssu [Ormuz, en el golfo] y otros países de las regiones occidentales. Más de 3,000 países en total”.
Mientras que en la de Liu-Chia-Chang se lee: “El emperador […] ha ordenado a nosotros [Zhen He] y a otros [Zhou Man, Hong Bao, Zhou Wen y Yang Qing], al mando de varias decenas de miles de oficiales y tropas imperiales, viajar en más de un centenar de barcos […] para tratar con bondad a las gentes distantes […]. Hemos ido a las regiones occidentales […] en total más de 3,000 países grandes y pequeños. Hemos atravesado más de 100 mil li [40 mil millas marinas] de inmensos espacios de agua, y hemos visto en el oceano olas enormes como montañas elevándose hasta el cielo, y hemos visto regiones bárbaras muy remotas, ocultas en una azulada transparencia de vapores luminosos, mientras nuestras velas, altivamente desplegadas como nubes, seguían día y noche su curso; rápido como el de una estrella, atravezando aquellas terribles olas, como si de una vía pública se tratara”.
Finalmente el artículo citado, cuando hace referencia a la primera inscripción, expresa que en ella se dice incluso que “la misión de Zhen He es ‘dar a conocer a todo el mundo las ventajas de hacerse súbditos del emperador, y tratar con bondad a la gente de lejos” y… cuando refiere “el resultado de sus expediciones”, la inscripción añade: “los países más allá del horizonte, en los confines de la tierra, se han hecho súbditos [de China]. Los bárbaros de ultramar […] se han presentado delante [de la corte imperial] con obsequios y objetos valiosos”.
“Sea como [fuere], la flota de Zhen He lleva consigo porcelanas, sedas y esmaltes de belleza sin igual, elaborados por artesanos de la Dinastía Ming, para negociar en los puertos distantes. La flota regresa con piedras preciosas, marfil, especias, maderas tropicales y otros artículos de valor para los chinos. Incluso llevan [en alguna ocasión] una jirafa, [sobre] la cual se dice […] causa [estupefacción] en China. Gracias a este intercambio de productos e ideas, el mundo puede imaginar cómo es la asombrosa civilización china del siglo XV”, aunque… debe agregarse: ya desde finales del siglo XIII Europa tiene conocimiento de ello por los viajes de Marco Polo.
Que no quepa entonces la menor duda, amigos, que el conocimiento, igual que se dispone al vulgo, se seguirá atesorando en los libros. Así sean electrónicos, magnéticos o digitales, desde los que deberá seguir abrevando quien desee saber, descubrir, aprender o reconocer. He ahí el mensaje sustancial de estas líneas. He ahí la promesa de estos dos grandes hitos de la historia. Los viajes de Marco Polo y 1421 el año en que China descubrió el mundo.
Otras crónicas en cronicasdefronter.blogspot.mx
Permitimos divulgación, siempre que se mencione la fuente.
© Gigantismo chino. Ciudad de Shanghai, R. P. China (2013).
© Tan pequeña como grande China. Malecón de Sahanghai, China (2013).
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